Después de la toma de contacto del primer día por Shanghái, teníamos por delante un día completo repleto de contrastes. Los estragos del jet lag hacían estragos en mi, por lo que a las 5 de la mañana estaba ya despierto y sin sueño.

En julio por el sur de China amanece muy pronto, precisamente a la hora que me desperté, por lo que mientras que mi pareja y mi hija permanecían aún dormidas, pensé que era mucho más interesante dar un agradable paseo por Shanghái de buena mañana.

El Bund por la mañana

La actividad que encontramos por El Bund al amanecer es completamente diferente a lo que vemos durante la noche. El bullicio y el gentío habían dejado paso a la calma y unos agradables veteranas chinas que estaban haciendo acrobacias con los conocidos como props o accesorios de «danza del dragón». La verdad que por la noche esta zona luce espectacular, pero la tranquilidad que se respira en estos momentos del día hace que me encantan sus dos versiones.

Comencé el paseo junto al Shanghai Bund Bull, uno de los puntos más reconocibles de esta zona del malecón. A esas horas apenas había gente, así que pude detenerme con calma a observar la estatua. El toro, brillante y musculoso, parece avanzar con fuerza hacia el río, como si simbolizara la energía y el crecimiento imparable de Shanghái. Con la tranquilidad de la mañana, resultaba fácil quedarse unos minutos allí contemplándolo sin prisas.

Frente a mí se abría el Huangpu River, todavía tranquilo a primera hora del día. La luz suave del amanecer empezaba a reflejarse sobre el agua mientras alguna embarcación cruzaba lentamente el río. Pero inevitablemente la mirada se iba hacia la otra orilla, donde comenzaba a dibujarse el inconfundible skyline de Pudong. Incluso sin las luces de la noche, la imagen sigue siendo impresionante. Allí destacan claramente la futurista Oriental Pearl Tower, la imponente Shanghai Tower y la silueta inconfundible del Shanghai World Financial Center. Es una de esas vistas que uno reconoce al instante y que cuesta dejar de mirar.

Continué caminando hacia el norte por el paseo del The Bund, disfrutando de la calma que aún reinaba en la ciudad. A mi izquierda quedaban los elegantes edificios históricos que recuerdan el pasado internacional de Shanghái, mientras que a la derecha el río me acompañaba durante todo el recorrido. De vez en cuando me cruzaba con madrugadores que hacían ejercicio, personas practicando tai chi o pequeños grupos de jubilados realizando movimientos coordinados que parecían formar parte de su rutina diaria.

Poco a poco el paseo se fue volviendo más abierto y tranquilo hasta que llegué a North Bund Green Land. Aquí el ambiente era todavía más relajado, con amplias zonas verdes y caminos junto al río. Me detuve de nuevo a contemplar el otro lado del Huangpu. Desde este punto el skyline clásico de Pudong se extendía frente a mí, ahora bañado por una luz dorada que comenzaba a iluminar los rascacielos. Fue uno de esos momentos en los que la ciudad parece detenerse por un instante, justo antes de que Shanghái despierte definitivamente y vuelva a su ritmo frenético.

Muy cerca de allí también tenía señalados un par de miradores interesantes para contemplar el skyline desde otra perspectiva. Uno de ellos es The Stage at North Bund, una estructura moderna que funciona como mirador elevado sobre el río y desde donde se obtiene una panorámica fantástica del Huangpu River y del impresionante skyline de Pudong. También tenía apuntado subir al famoso Vue Bar, situado en la azotea del Hyatt on the Bund, un lugar muy conocido para disfrutar de estas vistas desde las alturas con una copa en la mano. En esta ocasión no llegué a subir a ninguno de los dos, aunque si vi los prominentes edificios, pero tampoco me quedé con sensación de haberme perdido algo, porque incluso desde el propio North Bund Green Land las vistas del Bund y de Pudong ya son absolutamente espectaculares. Eso sí, ambos quedan perfectamente anotados para una próxima visita.

Nanjing Road por la mañana

La sensación fue muy parecida cuando me adentré en Nanjing Road a primera hora de la mañana. Acostumbrada a aparecer en todas las guías como una de las calles más concurridas de Shanghái, recorrerla casi en soledad resultaba cuanto menos curioso. La mayoría de las tiendas aún tenían sus persianas bajadas y los grandes escaparates de las marcas internacionales permanecían apagados, reflejando simplemente la luz suave de la mañana. Apenas me crucé con unas pocas personas, y alguna que otra furgoneta de reparto que comenzaba a preparar la jornada comercial que horas después llenaría la avenida de gente.

De vez en cuando aparecía algún pequeño grupo perfectamente organizado de jubilados que habían quedado delante de los grandes escaparates acristalados para realizar sus ejercicios matutinos. Movimientos sincronizados, música suave saliendo de un pequeño altavoz y esa disciplina tan habitual en China que convierte cualquier espacio amplio en un improvisado gimnasio al aire libre. Continué caminando por la avenida todavía tranquila hasta que poco a poco el entorno se fue abriendo y terminé llegando a People’s Square, uno de los grandes espacios abiertos del centro de la ciudad, que a esas horas también comenzaba a despertar lentamente.

People’s Square

Llegué finalmente a People’s Square, uno de los grandes espacios abiertos del centro de Shanghái. Este enorme parque urbano ocupa el lugar donde antiguamente se encontraba el antiguo hipódromo de la ciudad y hoy funciona como un auténtico pulmón verde rodeado de algunos de los edificios culturales más importantes de la ciudad. A esas horas de la mañana el ambiente seguía siendo muy tranquilo. Algunas personas paseaban por los senderos, otras hacían ejercicio y algunos locales simplemente disfrutaban sentados en los bancos. Todo estaba todavía muy lejos del bullicio que suele llenar esta zona durante el resto del día.

También era demasiado temprano para uno de los fenómenos más curiosos que tienen lugar en este parque, el conocido Shanghai Marriage Market, popularmente llamado el mercado de novios. Cada fin de semana, normalmente los sábados y domingos por la mañana, cientos de padres se reúnen aquí con fichas y carteles donde aparece información sobre sus hijos como edad, trabajo, estudios o altura con la esperanza de encontrarles pareja. Cuando pasé por allí todavía no había ni rastro de los paraguas llenos de anuncios matrimoniales que suelen ocupar uno de los laterales del parque.

Continué paseando por el exterior del parque rodeando algunos de los edificios más importantes de la zona. Uno de los primeros que aparece es el Shanghai Museum, dedicado al arte antiguo chino y con un edificio muy reconocible cuya forma circular recuerda a un antiguo recipiente ceremonial de bronce. Muy cerca también se encuentra el Shanghai Urban Planning Exhibition Center, un lugar muy interesante para comprender cómo ha evolucionado Shanghái en las últimas décadas, con enormes maquetas que muestran el desarrollo urbano de la ciudad. Siguiendo el paseo por los alrededores del parque también aparece el elegante Shanghai Grand Theatre, uno de los principales espacios culturales de Shanghái.

La mayoría de estos lugares suelen abrir sus puertas alrededor de las nueve de la mañana y permanecen abiertos hasta media tarde. El Shanghai Museum tiene además una característica muy interesante, ya que la entrada es gratuita aunque normalmente requiere reservar previamente debido al gran número de visitantes. Otros espacios como el Shanghai Urban Planning Exhibition Center suelen tener un precio de entrada moderado que ronda los 30 o 50 yuanes. En mi caso, siendo todavía bastante temprano, me limité a disfrutar del paseo por el exterior y a anotar mentalmente todos estos lugares para visitarlos con más calma más adelante.

Iba llegando la hora de volver a nuestro hotel, desayunar con la familia y retomar nuestra visita a Shanghai esta vez en compañía. Hay que tener claro que en verano incluso al amanecer hace bastante calor. Yo volví al hotel sudando ya, y eran apenas las 9 de la mañana. Así que tenedlo muy en cuenta a la hora de viajar en estas fechas.

Yuyuan Bazaar

Tras regresar al hotel y desayunar con calma, pusimos rumbo hacia uno de los lugares más tradicionales y visitados de Shanghái, los famosos Yuyuan Garden.

City God Temple

Antes de entrar en los jardines propiamente dichos, la primera parada natural en la zona es el City God Temple of Shanghai, un templo taoísta muy popular entre los habitantes de la ciudad. Este templo está dedicado al llamado “Dios de la Ciudad”, una figura de la tradición china que se considera protectora de la comunidad local y guardián espiritual del lugar. Históricamente, cada ciudad importante contaba con su propio dios protector, y los templos dedicados a estas deidades eran puntos clave para la vida religiosa y social de la población. A pesar de encontrarse en medio de una zona muy turística, el interior mantiene una atmósfera bastante auténtica, con fieles encendiendo incienso y realizando pequeñas ofrendas.

Visitar City God Temple:

  • Horario: de 8:30 a 16:30, aunque los horarios pueden variar ligeramente según la temporada.
  • Precio de la entrada: suele rondar los 10 yuanes, un precio bastante simbólico que permite acceder a sus distintos pabellones y patios interiores.
  • Para consultar información actualizada, horarios o festividades religiosas, se puede revisar su web oficial.

El recorrido por el templo es relativamente breve pero interesante. Tras cruzar la puerta principal se accede a varios patios consecutivos donde se distribuyen distintos pabellones dedicados a diferentes divinidades del taoísmo. Las salas están llenas de estatuas, faroles rojos y altares cubiertos de incienso, lo que crea una atmósfera muy particular. A lo largo del recorrido es habitual ver a devotos rezando o realizando pequeños rituales mientras el humo del incienso llena el ambiente. Aunque no es un templo especialmente grande, sí resulta muy representativo de este tipo de templos urbanos que todavía mantienen una función espiritual activa en plena metrópoli.

Al salir del templo comienza uno de los ambientes más animados de la zona, el conocido Yuyuan Bazaar. Se trata de un entramado de calles comerciales construidas con arquitectura tradicional china, con tejados curvos, faroles rojos y edificios de madera que recrean el estilo clásico de los antiguos mercados de la ciudad. Aunque hoy en día está muy orientado al turismo, pasear por sus calles sigue siendo una experiencia muy entretenida. Aquí se concentran numerosas tiendas de recuerdos, casas de té, puestos de dulces tradicionales y restaurantes donde probar especialidades locales.

Entre las tiendas más conocidas destacan algunas históricas como Nanxiang Xiaolongbao, famosa por sus xiaolongbao o dumplings rellenos de sopa, uno de los platos más representativos de Shanghái. También es fácil encontrar tiendas de seda, artesanía tradicional, abanicos, jade o dulces típicos chinos. En definitiva, es una zona muy animada donde merece la pena tomarse un tiempo para pasear con calma antes de entrar en los propios jardines de Yuyuan, uno de los rincones más bellos de la ciudad.

Jardines de Yuyuan

Tras recorrer el bullicioso bazar, llega el momento de acceder al propio Yuyuan Garden, uno de los jardines clásicos más famosos de toda China. Antes incluso de entrar, ya aparece uno de los elementos más característicos del lugar. El camino previo de acceso atraviesa pequeños puentes de piedra con un recorrido en zigzag, un diseño muy habitual en los jardines tradicionales chinos. Este tipo de trazado no es casual. Según la tradición, los malos espíritus solo pueden desplazarse en línea recta, por lo que estos caminos angulosos sirven simbólicamente para impedir su paso. Mientras avanzas por estos puentes, el entorno se vuelve cada vez más escénico, con estanques llenos de carpas, pabellones de madera y tejados curvados que anticipan la estética que encontraremos dentro.

Visitar Jardín Yuyuan:

  • Horario habitual: abril a septiembre: 8:30 – 17:30 y de octubre a marzo: 8:30 – 17:00.
  • Precio aproximado de la entrada: temporada alta: alrededor de 40 yuanes. Temporada baja: alrededor de 30 yuanes.
  • Para más información visitar la entrada exclusiva que le dedicamos al Jardín Yuyuan en Chijako.

El recorrido dentro del jardín es libre y suele organizarse siguiendo los pasillos cubiertos que conectan las diferentes secciones. Durante la visita se atraviesan distintos patios, pabellones de descanso, pequeñas galerías y miradores que se asoman a los estanques. Uno de los elementos más famosos es la llamada Gran Roca Exquisita, una espectacular formación de piedra caliza llena de agujeros naturales que se ha convertido en uno de los símbolos del jardín. Aunque el espacio no es especialmente grande, merece la pena recorrerlo sin prisas, deteniéndose en los miradores y observando los detalles de la arquitectura tradicional. Lo habitual es dedicar entre 45 minutos y una hora para disfrutar del paseo con calma.

Gucheng Park 

Después de salir de Yuyuan Garden, continuamos caminando unos minutos hasta llegar a Gucheng Park, un pequeño parque urbano situado muy cerca de toda la zona histórica. Tras el bullicio del bazar y el constante movimiento de turistas en los alrededores de Yuyuan, este parque resulta ser un lugar bastante más tranquilo donde hacer una pequeña pausa. Sus caminos serpentean entre zonas ajardinadas, estanques y pequeños pabellones, creando un espacio agradable donde muchos vecinos se reúnen para pasear, descansar o practicar ejercicio.

Uno de los aspectos más interesantes de Gucheng Park son las vistas que ofrece hacia el skyline moderno de Shanghái. Desde algunos puntos del parque se pueden ver perfectamente los rascacielos del distrito financiero de Pudong, creando un contraste muy curioso entre la arquitectura tradicional de esta zona histórica y las torres futuristas que se elevan al otro lado del río. Es uno de esos lugares donde Shanghái muestra muy bien su mezcla de pasado y modernidad, y donde merece la pena detenerse unos minutos antes de continuar explorando la ciudad.

No es que sea un parque espectacular, pero nos vino genial para refrescarnos un poco, comer en uno de los merenderos que encontramos a la sombra, y continuar nuestro camino, esta vez hacia Pudong.

Pudong

Desde esta zona de la ciudad decidimos poner rumbo hacia Pudong, el moderno distrito financiero situado al otro lado del Huangpu River. Cruzar el río es casi un pequeño ritual en cualquier visita a Shanghái y, afortunadamente, existen varias formas diferentes de hacerlo, algunas más prácticas y otras más interesantes desde el punto de vista turístico.

La opción más habitual es utilizar el metro, una de las formas más rápidas y económicas de llegar a Pudong. Varias líneas atraviesan el río, como la línea 2, que conecta directamente el centro de la ciudad con el distrito financiero y con zonas tan conocidas como Lujiazui. El metro funciona aproximadamente entre las 5:30 y las 23:00, dependiendo de la línea, y el precio del billete suele situarse entre 3 y 7 yuanes según la distancia recorrida.

Otra alternativa muy popular es el ferry público del río Huangpu, una opción muy económica y bastante agradable para cruzar el río mientras se disfruta de las vistas del skyline. Existen varias rutas de ferry entre ambos lados del río, muchas de ellas conectando el Bund con distintos puntos de Pudong. El servicio suele funcionar aproximadamente entre las 7:00 y las 21:30, aunque algunas líneas comienzan incluso antes por la mañana, y el precio del trayecto ronda los 2 yuanes, lo que lo convierte en una de las formas más baratas y auténticas de cruzar el río.

También existe la posibilidad de utilizar el Bund Sightseeing Tunnel (reservar), una curiosa conexión subterránea que une el Bund con la zona de Lujiazui mediante pequeñas cabinas automáticas que atraviesan un túnel iluminado con efectos de luz y sonido. Aunque puede resultar llamativo, es una experiencia bastante turística. El trayecto dura apenas unos minutos y el precio suele rondar los 50 yuanes por trayecto o unos 70 yuanes ida y vuelta, con un horario aproximado de funcionamiento entre las 8:00 y las 22:00.

Por supuesto, también es posible cruzar el río en taxi o servicios de transporte privado, atravesando alguno de los túneles que conectan ambas orillas. El precio depende de la distancia recorrida, pero un trayecto corto suele costar entre 20 y 40 yuanes aproximadamente. Y para quienes quieran disfrutar del río con más calma, otra opción es embarcarse en alguno de los cruceros turísticos por el Huangpu, que recorren el río mostrando tanto el Bund como el skyline de Pudong. Estos barcos suelen operar principalmente entre la tarde y la noche, con precios que pueden oscilar entre los 120 y los 200 yuanes dependiendo del tipo de barco y del horario elegido.

En nuestro caso estábamos al lado de East Nanjing Road Station, así que tomamos el metro. Teníamos curiosidad por haber tomado el ferry, pero justamente estaba inoperativo hasta pasadas las 3 de la tarde, y el hambre ya apretada. Así que en pocos minutos ya estábamos al otro lado del río.

Antes de empezar a recorrer los rascacielos del distrito financiero de Pudong, decidimos hacer una pausa para comer en alguno de los grandes centros comerciales que hay en la zona de Lujiazui. Esta parte de la ciudad, además de concentrar algunos de los edificios más altos de China, también reúne varios complejos comerciales enormes donde es fácil encontrar desde restaurantes locales hasta cadenas internacionales. Nada más salir de Lujiazui Station ya aparecen algunos de los más conocidos, como Super Brand Mall, IFC Mall Shanghai o Shanghai Tower Mall, todos ellos con amplias zonas de restauración donde elegir entre multitud de opciones.

Estos centros comerciales no solo sirven para hacer una pausa durante la visita, sino que también ofrecen algunas tiendas bastante curiosas. Entre ellas destaca la World of Disney Store Shanghai, una gran tienda oficial de Disney que se ha convertido en una parada muy popular para quienes visitan la zona. Si durante el viaje no tienes previsto acercarte a Shanghai Disneyland, esta tienda puede ser una buena oportunidad para comprar algún recuerdo o simplemente curiosear entre todo el merchandising del universo Disney antes de continuar explorando el impresionante skyline de Pudong.

Rascacielos de Pudong

En las últimas décadas, Shanghái se ha convertido en uno de los mejores ejemplos del crecimiento vertical de las grandes ciudades asiáticas. Lo que hace apenas treinta años era una zona portuaria con almacenes y terrenos industriales al otro lado del Huangpu River, hoy es un impresionante bosque de rascacielos que define el skyline de Pudong. En apenas unas décadas, la ciudad ha pasado de tener pocos edificios altos a concentrar algunas de las torres más altas del planeta. Aquí conviven rascacielos que superan ampliamente los 400, 500 e incluso los 600 metros de altura, formando uno de los paisajes urbanos más espectaculares del mundo y simbolizando perfectamente el desarrollo económico y tecnológico de la China moderna.

Uno de los rascacielos que más llaman la atención de la zona de Lujiazui, es la icónica Oriental Pearl Tower. Sus enormes esferas rosadas conectadas por columnas la convierten en uno de los símbolos más reconocibles de Shanghái. Inaugurada en 1994, durante años fue la estructura más alta de la ciudad y todavía hoy sigue siendo uno de los miradores más populares para quienes quieren contemplar el skyline desde las alturas. La torre cuenta con varios niveles de observación, siendo el más famoso el que tiene un suelo de cristal desde donde se puede observar la ciudad literalmente bajo tus pies.

Nosotros la visitamos en el cuarto día de viaje porque en esta jornada al ser fin de semana la cola era kilométrica. Así que este día optamos por otra alternativa igual de interesante.

Visitar mirador de la Oriental Pearl Tower:

  • Horario habitual: 9:00 – 21:00.
  • Precio aproximado: entre 160 y 220 yuanes según los niveles incluidos.
  • Puedes reservar con antelación en Klook o Get Your Guide para asegurarte la entrada.
  • Web oficial.

Muy cerca se encuentra otro de los rascacielos más conocidos del distrito financiero, el Shanghai World Financial Center. Su peculiar forma, con una enorme apertura trapezoidal en la parte superior, le ha valido el apodo popular de “abrebotellas”. En lo alto del edificio se encuentra uno de los miradores más impresionantes de la ciudad, conocido como el Sky Walk, que incluye una pasarela de cristal desde la que se obtienen vistas espectaculares tanto del Bund como del resto de rascacielos de Pudong. Durante varios años fue el mirador más alto de Shanghái y sigue siendo uno de los más impresionantes para contemplar el entramado urbano desde más de 470 metros de altura.

Visitar mirador Shanghai World Financial Center:

  • Horario habitual: 8:30 – 21:30
  • Precio aproximado: alrededor de 180 yuanes para acceder al mirador superior.
  • Podéis reservar con antelación en el siguiente enlace Klook.
  • Web oficial.

Junto a este edificio se alza también la elegante Jin Mao Tower, uno de los rascacielos que mejor mezcla arquitectura moderna con inspiración tradicional china. Su diseño recuerda a una pagoda escalonada y durante años fue uno de los edificios más altos del país. En su interior se encuentra uno de los hoteles más espectaculares de Shanghái, el Grand Hyatt Shanghai, cuyo atrio interior es famoso por su impresionante altura. La torre también cuenta con un mirador abierto al público desde donde se puede disfrutar de excelentes vistas del distrito financiero.

Visitar mirador Jin Mao Tower:

  • Horario habitual: 8:30 – 21:30
  • Precio aproximado: alrededor de 120 yuanes.
  • Puedes reservar con antelación en los siguientes enlaces Klook o Get You Guide.
  • Web oficial.

El gran protagonista del skyline de Pudong es, sin duda, la imponente Shanghai Tower, que con sus 632 metros de altura se ha convertido en el edificio más alto de la ciudad y uno de los más altos del mundo. Concretamente en la actualidad es el tercer edificio más alto del planeta, tras el Burj Khalifa y el Merdeka 118.. Su estructura helicoidal parece retorcerse ligeramente hacia el cielo y alberga en su interior uno de los miradores más altos del planeta situado dentro de un edificio.

Visitar mirador Shanghai Tower:

  • Horario habitual: 8:30 – 21:30.
  • Precio aproximado: alrededor de 180 yuanes.
  • Reservar con antelación en los siguientes enlaces Klook o Get Your Guide.
  • Web oficial.

Si tenéis pensado subir al mirador de la Shanghai Tower, existe además una opción curiosa que puede resultar interesante para quienes quieran combinar varias experiencias en la misma visita. Se trata de una entrada conjunta que incluye también el paso por el Bund Sightseeing Tunnel, el peculiar túnel turístico que conecta el The Bund con la zona de Lujiazui bajo el Huangpu River.

En nuestro caso descubrimos esta opción después de haber cruzado el río por nuestra cuenta, pero puede ser una alternativa interesante si queréis aprovechar el trayecto entre ambas orillas para añadir una experiencia diferente. Si estáis organizando la visita con antelación, quizá merezca la pena tenerlo en cuenta para combinar ambas actividades en el mismo plan.

Fue precisamente aquí donde decidimos subir al final del día. Cuando llegamos al mirador superior de la Shanghai Tower, el sol comenzaba ya a descender lentamente sobre el Huangpu River, iluminando con tonos dorados el skyline del The Bund al otro lado del río. Ver cómo la ciudad iba encendiendo poco a poco sus luces mientras el cielo cambiaba de color desde lo alto del edificio más alto de Shanghái fue, sin duda, uno de los momentos más impresionantes de todo el viaje.

Desde allí arriba contemplamos durante un buen rato cómo el día se transformaba lentamente en noche sobre Pudong. Los rascacielos comenzaron a iluminarse, el tráfico dibujaba largas líneas de luz entre las avenidas y el río reflejaba los colores del skyline. Así terminamos nuestra visita a Shanghái por hoy. La ciudad aún tenía muchísimo más que enseñarnos, pero eso quedaría reservado para el día siguiente.

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Autor

Madrileño afincado en Málaga. Escribiendo sobre viajes desde 2009 en La Próxima Parada. Ahora también comparto mi pasión por Asia Oriental en Chijako, divulgando sobre China, Japón y Corea del Sur.

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