En esta primera parte del día nos desplazaríamos hacia el norte de la capital. La ciudad de Tokio es inmensa y, en cada viaje a Japón, encontraremos motivos para volver y seguir descubriéndola en mayor profundidad.

En la mañana nos centraríamos en visitar Nakano Broadway, el conocido centro comercial especializado en coleccionismo de anime y otros productos japoneses. Para en la tarde visitar el Museo Ghibli. Sin duda la animación japonesa iba a estar muy presente en estas primeras horas del día dieciséis de este viaje navideño por tierras niponas.

Escultura LOVE en Shinjuku

Aunque antes de recorrer esos dos prometedores destinos, tocaba una parada previa. Aprovechando que nuestro hotel se encontraba en Shinjuku, nos fuimos caminando tranquilamente hasta el Suntuario Suga. El motivo no podía ser otro que visitar las escaleras de Your Name.

Cómo llegar al Santuario Suga

  • Metro – Línea Marunouchi (roja): parada en estación Yotsuya.
  • Autobús: Tomar el No. 品97 (Shina97) desde la terminal de autobuses de Shinjuku (salida oeste) y bajar en la parada Yotsuya Sanchome.
  • A pie: 2 kilómetros tomando la calle Shinjuku-dori y en el cruce con Yasukuni-dori, girar a la derecha. Es un camino urbano y llano.

Si nos conocéis, sabréis que elegimos la tercera opción. Es un camino que se realiza cómodamente en una media hora desde la estación de Shinjuku. Y son momentos en los que nos gusta no abusar de ir de punto A a punto B para explorar las ciudades con calma. Nada mejor que dejar el transporte público para tramos más largos, y comenzar con un agradable paseo matutino.

Santuario Suga

El Santuario Suga, ubicado en Yotsuya, Tokio, es un lugar sereno y venerado que data de 1657, dedicado a Susanoo-no-Mikoto, dios de la mitología japonesa asociado con la protección contra desastres y el poder espiritual. Este santuario, enclavado en una pequeña colina, ofrece un contraste tranquilo con el bullicio urbano de la ciudad. Sus festivales anuales, como el Reitaisai en otoño, atraen a visitantes que buscan bendiciones y conexión cultural,

Santuario Suga Jinja, Shinjuku
Escaleras Your Name, Suga Jinja

Nunca fue un santuario que entrase en la mayoría de rutas turísticas por Japón. Pero comenzó a ganar notoriedad internacional gracias a su aparición en la película Your Name (Kimi no Na wa), dirigida por Makoto Shinkai. En esta aclamada cinta de animación, el santuario sirve como un lugar clave en la narrativa, destacando por su icónica escalera y su atmósfera mística. La conexión con la película ha hecho que cantidad de fans visitemos el lugar para recorrer los escenarios reales que inspiraron la historia, consolidando al Santuario Suga como un punto de peregrinación cultural para los amantes del anime. Fue la primera visita de la mañana, bastante temprano y cuando llegamos incluso nos tocó esperar unos minutos para tener nuestro turno y hacernos la codiciada foto. Una película que nos encantó y que poco a poco esperamos ir conociendo los lugares en los que se inspiró. Y ahora sí, tocaba poner rumbo a Nakano Broadway.

Cómo llegar a Nakano Broadway desde Shinjuku

  • Toma la Línea JR Chuo-Sobu desde la estación Shinjuku (dirección Mitaka) y bájate en la estación Nakano También tenemos como alternativa la Línea Marunouchi hasta Nakano-Sakaue.
  • Toma el autobús No. 池86 (Ike86) desde la terminal de autobuses de Shinjuku (salida oeste) y bajar en la parada Nakano-eki (estación Nakano). Desde ahí, caminar unos 3-5 minutos hacia el norte por Nakano-dori hasta llegar a la entrada de Nakano Sunmall, que conecta con Nakano Broadway.

La mejor opción evidentemente es tomar la Línea JR, pues nos deja en el mismo Nakano Broadway y sin dar muchos rodeos. No tardaremos más de 5-10 minutos. Si nos vemos con ganas, se puede hacer a pie en una hora aproximadamente. Este trayecto lo hicimos en tren especialmente porque más tarde caminaríamos por el área de Okubo, y preferíamos hacerlo ese día, pero al caer la noche.

Visitar Nakano Broadway

  • Dirección: 5-52-15 Nakano, Nakano-ku, Tokio 164-0001, Japón.
  • Horario de apertura: Generalmente de 10:00 a 20:00, aunque algunas tiendas pueden abrir más tarde (11:00) o cerrar antes (19:00). Se recomienda verificar horarios específicos para tiendas individuales, como Mandarake.
    Más información: Web oficial de Nakano Broadway.

El centro comercial de Nakano Broadway es como la meca friki alternativa a Akihabara. A lo largo de varios pisos encontraremos decenas de tiendas plagadas de productos para coleccionistas y fanáticos de la cultura pop japonesa. En sus pasillos puedes encontrar desde figuras de anime, manga retro y videojuegos clásicos, hasta cartas coleccionables, model kits, revistas antiguas y hasta merchandising rarísimo que ya no se producen. Lo más famoso son las múltiples tiendas Mandarake, cada una especializada en algo distinto: cómics, juguetes vintage, doujinshi, trajes de cosplay o props de series. Además, entre tanta locura otaku, también hay tiendas de moda extravagante, relojes de lujo y hasta negocios de segunda mano que parecen museos vivientes. Un paraíso friki lleno de nostalgia y rarezas, perfecto para perderse durante horas buscando ese objeto único que no encontrarías en ningún otro lugar.

Entrada Nakano Broadway, Tokio

Además de las tiendas de coleccionismo y Mandarake, Nakano Broadway también es un paraíso si te flipan los gachapones y las máquinas de gancho. En los pasillos te topas con rincones enteros dedicados a estas cápsulas sorpresa, donde puedes conseguir desde llaveros de personajes ultra populares hasta rarezas absurdas (tipo miniaturas de comida japonesa, gatitos disfrazados de samuráis o figuras de series que solo recuerdas si de verdad eres veterano del anime). Y claro, no faltan las ufo catchers o máquinas de gancho, listas para ponerte a prueba: peluches gigantes, figuras exclusivas y ediciones limitadas que solo puedes conseguir con paciencia (o mucha suerte). Este ambiente le da un aire de parque de diversiones.

UFO catchers en Nakano Broadway
Figuras de Nakano Broadway

Nakano Broadway es famoso por sus múltiples sucursales de Mandarake, que prácticamente dominan el centro comercial y lo convierten en un templo friki de coleccionismo. Hay más de una decena de tiendas repartidas por los distintos pisos, cada una con su propia temática: cómics y manga (desde ediciones actuales hasta tomos descatalogados de los 70 y 80), figuras de anime y mechas de todos los tamaños, juguetes vintage imposibles de ver en otro sitio, revistas y pósters antiguos, e incluso secciones dedicadas al cosplay y accesorios usados en rodajes. Lo guay es que no es un Mandarake gigante, sino muchos especializados, lo que te obliga a recorrerlos todos como si fuera una gymkana otaku, descubriendo pequeñas joyas en cada parada.

Dentro de todas estas sucursales, lo que más me fascinó fue el Mandarake que tiene un torii rojo en la entrada, como si cruzaras un portal a un santuario friki secreto. Allí el ambiente es todavía más especial, con vitrinas repletas de objetos de colección difíciles de encontrar en cualquier otro lugar: figuras limitadas, mercancía de culto y piezas que parecen reliquias. Este detalle del torii no solo lo hace reconocible, sino que le da un aire casi místico, como si entrar a esa tienda fuera parte de una experiencia ritual de búsqueda del tesoro. Sin duda, es el Mandarake que más me marcó dentro de Nakano Broadway, el lugar perfecto para sentir que estás entrando en otro mundo. Eso sí, prepárate porque algunos de estos artículos tienen precios que te dejan con la boca abierta: juguetes vintage que valen como una consola nueva, ediciones de manga tan raras que cuestan cientos de euros o figuras exclusivas que parecen joyas de lujo. Fliparás con lo que cuesta tener un pedazo de historia friki en tus manos pero, al mismo tiempo, entiendes por qué son verdaderos tesoros.

A todo lo que ya ofrece Nakano Broadway, hay un detalle que le da todavía más emoción a la visita: los Fukubukuro. Estas “bolsas de la suerte” son un clásico en Japón y consisten en comprar un paquete sorpresa sin saber exactamente qué contiene. Algunas tiendas de Mandarake y otros locales del centro comercial los preparan con mercancía variadísima: desde pequeños llaveros, gashapones o revistas antiguas, hasta figuras limitadas o artículos de colección que por separado costarían mucho más. La gracia está en el misterio, porque nunca sabes si te vas a llevar una bolsa normalita o si te va a tocar un auténtico tesoro friki. Es como una lotería otaku que convierte cada compra en una apuesta divertida.

Entre los Fukubukuro, los interminables gachapones y las máquinas de gancho, pasear por Nakano Broadway a veces se siente como estar en un casino friki. Cada giro de manivela, cada intento de atrapar un peluche o cada bolsa sorpresa comprada tiene ese mismo cosquilleo de azar y expectativa: nunca sabes qué vas a conseguir. Y es justo ahí donde te das cuenta de lo mucho que les gusta a los japoneses este tipo de productos que mezclan coleccionismo con juego, convirtiendo la compra en una experiencia adictiva y divertida al mismo tiempo.

Mandarake Cine, Nakano Broadway
Carteles Cine en Nakano Broadway
Fukubukuro en Nakano Broadway

En resumen, Nakano Broadway es un lugar perfecto para tomarse un respiro del bullicio de Tokio y sumergirse en un universo friki con calma, donde todavía es posible encontrar productos únicos a mejor precio que en Akihabara u otros barrios más céntricos. Eso sí, hay que admitir que en los últimos años los precios han ido subiendo, reflejo de la popularidad y la demanda creciente de estos objetos de colección. Y lo mejor es que no todo se limita al material japonés: entre sus pasillos también aparecen tiendas con merchandising de cine estadounidense, discos y vinilos de música internacional, cómics occidentales y productos de cultura pop global. Todo esto convierte a Nakano Broadway en un centro cultural diverso, un auténtico santuario para fans de lo raro, lo retro y lo coleccionable, sin importar de qué parte del mundo venga. A nosotros nos gustó mucho la visita a Nakano Broadway y bien merece echarle dos o tres horas sumergidos en sus pasillos. Y ahora, tocaba continuar nuestra ruta por el Tokio más geek, poniendo rumbo al Museo Ghibli.

Cómo llegar al Museo Ghibli

  • Desde Shinjuku, lo más rápido es tomar la Línea Chuo Rápida (JR) hacia Mitaka/Kichijoji; el trayecto dura unos 15 minutos bajando en la estación de Kichijoji.
  • Desde Tokio Station, también puedes tomar la Línea Chuo Rápida (JR) dirección Mitaka y bajar en Kichijoji, unos 25–30 minutos.

Una vez en la estación Kichijoji, tendremos que caminar unos 15 minutos. Lo bueno es que deberemos cruzar el Parque de Inokashira. Este parque no es solo un remanso de paz, sino también un lugar cargado de encanto natural que conecta perfectamente con el espíritu de los estudios Ghibli. El equipo de Studio Ghibli eligieron la zona de Mitaka, cerca del Parque de Inokashira, porque Miyazaki vivía en esa área. Esto permitió que el museo se construyera en un entorno cercano a su hogar, integrándose de forma natural en un barrio tranquilo y rodeado de naturaleza, muy acorde con la filosofía de sus películas. Por tanto, la visita al museo comienza en el mismo momento en que recorremos el parque, siendo un pequeño fragmento del universo Ghibli.

Parque de Inokashira

Museo Ghibli, Mitaka

Cómo comprar entradas para el Museo Ghibli

Si queremos visitar el Museo Ghibli, hay varias alternativas para conseguir las entradas. Aunque un punto fundamental a tener en cuenta es que las entradas para el mes siguiente salen a la venta a partir de las 10:00 (hora de Japón) del día 10 de cada mes. Aquí tenéis las opciones disponibles para adquirirlas:

  • A través de la página web oficial: Aquí podemos seleccionar la fecha y la hora exacta de la visita. El pago se realiza con tarjeta y se recibe un código QR que deberemos mostrar en la entrada del museo, ya sea en formato digital o impreso. Podéis adquirirlas en el siguiente enlace: Museo Ghibli, Mitaka.
  • En tiendas Lawson en Japón: Para quienes estén en Japón, también es posible comprar las entradas en estas tiendas de conveniencia mediante las máquinas Loppi, siguiendo las instrucciones para elegir fecha y hora. Se sigue la misma regla anterior en cuanto a fecha de salida.
  • A través de agencias o portales autorizados internacionales. Algunos portales venden entradas anticipadas con facilidad de pago desde el extranjero y en varios idiomas. Suelen incluir opciones de envío digital del boleto, lo que evita complicaciones con el idioma o el sistema japonés. En la actualidad la opción disponible es hacer un «Tokio: tour a pie por Kichijoji con comida y anime». Incluye la visita al Museo de Ghibli.

Como es lógica, la primera opción es la mejor en cuanto a precio. Pero se puede dar el caso que la web vaya relentizada y no podamos reservarla en fechas muy demandadas. Así que salvo que estemos realizando un viaje de más de un mes, la tercera opción está ahí como alternativa. Nosotros tuvimos suerte y lo hicimos reservando directamente por la web oficial.

Entrada Museo Ghibli en Mitaka
Totoro Museo Ghibli
Makkuro Kurosuke Museo Ghibli

Horarios y precios del Museo Ghibli:

El Museo Ghibli abre sus puertas de miércoles a lunes (cerrado los martes) en el siguiente horario de 10:00 a 18:00 (hora local de Japón).

Los precios de entrada son los siguientes (año 2024):

  • Adultos (19 años en adelante): 1.000 yenes.
  • Adolescentes (13 a 18 años): 700 yenes.
  • Niños (7 a 12 años): 400 yenes.
  • Niños pequeños (4 a 6 años): 100 yenes.

Al canjear tu boleto en la entrada, te obsequiarán un pequeño fragmento de película de 35 mm como recuerdo. Sin duda todo un detalles que es de agradecer y ahí queda para el recuerdo. Si tenéis alguna duda más, os adjunto la página web oficial con alguna información alternativa: Ghibli Museum.

Un apunte importante a tener en cuenta es que dentro del Museo Ghibli la fotografía está completamente prohibida. Esto incluye todas las salas de exposición, los espacios interactivos y el pequeño cine donde se proyectan los cortometrajes exclusivos. La intención es que los visitantes puedan sumergirse por completo en la experiencia, disfrutando de cada detalle sin distracciones y respetando los derechos de autor de las obras. Sin embargo, sí se permite tomar fotos en los exteriores del museo, como la entrada principal, la icónica estatua de Totoro en el jardín y los alrededores del Parque de Inokashira. Esto es algo que se lleva dando incluso antes del furor de las redes sociales. Lo que provoca que la visita sea bastante más agradable, pues la gente se entretiene menos en las diferentes áreas. Tengo que reconocer que me encanta la fotografía, pero en este lugar, salvo por no poder traer aquí algunas imágenes del interior, no eché en falta hacer fotografías y disfruté mucho del recorrido.

Cuando llegas al Museo Ghibli, lo primero que notas es que el edificio no quiere imponerse: parece más una casa salida de un cuento, con tejados curvos, ventanas redondeadas y ladrillos que recuerdan a los talleres antiguos. En algunos documentales el propio Miyazaki indica que buscaba que los visitantes sintieran que cruzaban a otro mundo desde el primer momento, así que hay rincones secretos, pequeñas escaleras y pasadizos que invitan a explorar, incluso antes de entrar. Cada detalle del exterior está pensado para que tu imaginación comience a trabajar mientras te acercas, como si ya estuvieras en un lugar donde todo puede cobrar vida.

Al entrar, el museo se convierte en un laberinto de sorpresas. Hay talleres que muestran cómo se crean los dibujos animados, maquetas de mundos que quizá reconocerás de alguna película, y rincones donde los más pequeños pueden interactuar y sentirse parte de la historia. Cada sala está llena de pequeños guiños, objetos curiosos y detalles que intentan hacer sentir a cada visitante como un explorador en un universo de fantasía. Tu curiosidad te hará no estarte quieto en ningún momento, hay que mirar hacia arriba, hacia abajo, detrás de las vitrinas… siempre hay algo esperando a ser descubierto. Os animo, ya sea antes o después de visitar el Museo de Ghibli, a ver el documental «Miyazaki: el rey del anime«.

La azotea es uno de mis lugares favoritos. Allí, entre chimeneas y pequeñas torres, se alza el imponente robot gigante que aparece en la película “El Castillo en el Cielo”. Parece suspendido en el aire, listo para despegar en cualquier momento, y contemplarlo te llena de esa sensación de aventura y libertad tal como volver a ver la película. Es un espacio para descansar, observar y soñar, encima nosotros disfrutamos de un magnífico atardecer desde esta terraza tan pintoresca.

Robot gigante en Museo Ghibli
Laputa: El castillo en el cielo

Dentro del museo también encontramos el Café Straw Hat que ofrece un espacio cálido donde detenerse a saborear pasteles, bocadillos y bebidas mientras sigues sumergido en el ambiente Ghibli; cada detalle del mobiliario y la vajilla recuerda a los mundos de nuestras películas favoritas. Y no puede faltar la tienda Mamma Aiuto!, un lugar lleno de objetos únicos que no encontrarás en ningún otro sitio: libros, figuras, papelería y recuerdos que parecen sacados directamente de un cuento animado. Entrar en la tienda es como abrir un baúl de tesoros, donde cada artículo cuenta su propia historia y permite llevarse un pedacito de magia a casa. Aunque nos os preocupéis, encontraréis cantidad de tiendas oficiales del Estudio Ghibli por todo Japón. Así que vuestra cartera estará siempre en peligro 😀

Nos encantó el Museo Ghibli. Cada rincón, cada detalle y cada sala nos hizo sentir como niños dentro de un cuento que cobraba vida ante nuestros ojos. Ahora nuestro siguiente objetivo en un futuro viaje a Japón era visitar el recién inaugurado parque de Ghibli en Nagoya, y estábamos ansiosos por descubrirlo. Mientras regresábamos hacia Shinjuku, la ciudad nos regaló una sorpresa más: un autobús totalmente tematizado con motivos de Ghibli, con personajes y escenas que parecían saltar del vehículo directamente a la calle. Verlo pasar nos arrancó una sonrisa instantánea y nos recordó que en Japón la magia de Ghibli no se queda encerrada en el museo, sino que flota por toda la ciudad. Ahora tocaba terminar el día vibrando con la noche de Shinjuku. Pero eso ya estará cuestión de una próxima entrada.

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Autor

Madrileño afincado en Málaga. Escribiendo sobre viajes desde 2009 en La Próxima Parada. Ahora también comparto mi pasión por Asia Oriental en Chijako, divulgando sobre China, Japón y Corea del Sur.

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