Visitar Nagoya, e incluirla en un viaje a Japón, había sido un destino bastante secundario hasta hace unos años. Eso ha cambiado desde que en 2022 abriese Ghibli Park en el interior del parque de la Expo de Aichi. Eso ha supuesto que Nagoya haya ganado mucho más interés gracias al parque temático inspirado en el estudio japonés de animación, al encontrarse en las afueras de Nagoya, a apenas 30 kilómetros del centro de la ciudad.
Como no era nuestro primer viaje a Japón, elegimos visitar Nagoya porque nos parecía una parada interesante entre Osaka/Kioto y Tokio. En ese momento aún no estaba abierto el Ghibli Park, pero sí que nos parecía que tenía una oferta turística más que suficiente. Por lo que decidimos pasar 2 noches en la ciudad de las alitas de pollo fritas «tebasaki». Bromas culinarias aparte, Nagoya es conocida por su industria del automóvil siendo la casa de Toyota, por su castillo originalmente construido en 1612 y por su Festival Atsuta Matsuri, uno de los más antiguos y relevantes de Japón. En este primer día, una vez dejamos las cosas en nuestro hotel, nos dedicamos a ver los puntos más emblemáticos de Nagoya.
Parque Hisaya Odori
Nagoya cuenta con aproximadamente 2,3 millones de personas, por lo que, al tratarse de una de las ciudades más pobladas de Japón, cuenta con todos los servicios necesarios en una gran urbe. Y entre los que siempre he visto fundamentales, Nagoya cuenta con el Parque Hisaya Odori como gran pulmón verde en el centro de la ciudad. En el distrito de Sakae, se extiende a lo largo de 2 km de norte a sur de la ciudad junto a la Avenida Hisaya Odori. Durante la primavera es un magnífico espacio para disfrutar de los cerezos en flor. Casi entrando en invierno, cuando realizamos este viaje, toda la zona aún cuenta con bonitos colores ocres propios del otoño. Sus zonas verdes son un punto magnífico para comenzar la visita a Nagoya de forma relajada.
Las zonas verdes están además acompañadas de amplios espacios para hacer ejercicio, descansar, disfrutar de un bonito estanque acompañado de varias esculturas y monumentos. Pero, indudablemente, su punto más representativo es la Torre de TV de Nagoya, que es un símbolo de la ciudad. Es posiblemente el edificio más reconocible junto con su castillo. La torre de televisión tiene la singularidad de ser la más antigua de Japón. Se terminó de construir en 1954 y tiene 180 metros de altura. Cuenta con dos plataformas de observación principales a una altura de 90 metros (el Sky Deck interior) y 100 metros (el Sky Balcony exterior). Suele recibir el nombre de «Torre del Trueno» y guarda cierto parecido con la Torre Eiffel de París. Desde 2022 ha sido renombrada a Chubu Electric MIRAI TOWER. En el cine ha sido famosa por aparecer en varias películas sobre el monstruo Godzilla.
Visitar la Torre de TV de Nagoya:
- El precio de la entrada (año 2024): 1300 yenes para adultos y 800 yenes para niños.
- Horario: de domingo a viernes de 10:00-21:00 – Sábados de 10:00-21:40.
- Más información: Nagoya TV Tower.
En nuestro caso no subimos. Habíamos comenzado la visita a Nagoya y nos apetecía seguir caminando. Además que encontramos otros miradores más interesantes en Nagoya como el que visitamos en la Sky Promenade de la torre Midland Square. Pero no dudamos que las vistas pueden ser interesantes, aún más una vez han terminado las obras de mejora del propio parque que se estuvieron desarrollado hasta 2020. Aparte de los miradores, la torre alberga un pequeño museo, tiendas, cafés y un restaurante. En ocasiones, a modo de exposiciones temporales, encontramos referencias en el museo al temido Godzilla que en las películas tiene cierta fijación por la torre nagoyana.
Castillo de Nagoya
Este camino hacia el norte de Nagoya nos llevaría casi sin darnos cuenta hasta el castillo. El castillo de Nagoya se encuentra rodeado por un amplio parque que cubre un área de aproximadamente 17 hectáreas. Además del castillo encontramos jardines, caminos y áreas recreativas que merecen mucho la pena descubrir. En su entrada este nos entramos las típicas letras instagrameables «@NAGOYA» que nos pide a gritos hacernos una foto antes de comenzar a explorar el parque. Toda esta zona es muy cómoda de visitar con niños. Nosotros íbamos con la peque en carrito y todo es bastante llano y adaptado para ir con la silla. Encima, pese a estar apunto de terminar el otoño, aún se notaban los últimos coletazos del momiji. Por lo que si vais en primavera con los cerezos el flor, o en pleno otoño con los típicos colores rojizos de la época, esta zona se disfruta mucho. A nosotros nos maravilló y eso que muchos árboles habían ya perdido sus hojas.
Encontrar castillo originales en Japón es complicado. Son apenas una docena los que han conseguido sortear las desavenencias naturales y bélicas que ha sufrido el país en los últimos siglos. Así opciones como el castillo de Himeji, el castillo de Hikone o el castillo de Matsumoto son buenas opciones a visitar si queremos encontrarnos estas fortalezas tal como se levantaron en su época. Sin embargo, el Castillo de Nagoya no corrió esa misma suerte. En la Segunda Guerra Mundial fue bombardeado por completo desapareciendo la mayoría de sus objetos en 1945. Dentro de la gravedad, al menos se han podido conservar muchas pinturas que sobrevivieron al incendio. Lo que podemos ver en la actualidad es una reconstrucción en hormigón del castillo original que fue levantado en 1525 y recuperado en 1959. Por lo que si bien su interior sigue reflejando la vistosidad de los castillos japoneses, el interior es más un museo conmemorativo en el que no falta el aire acondicionado e incluso ascensores.
Visitar Castillo de Nagoya:
- Precio de la entrada (2024): 500 yenes, estudiantes de secundaria y menores gratis.
- Existe una entrada combinada que incluye el Tokugawaen por 640 yenes.
- Horario: de 9:00 de la mañana a 4:30 de la tarde. Último acceso 4:00 horas de la tarde.
- Permanece cerrado de 29 al 31 de diciembre, 1 de enero. Salvo evento especial.
- Más información: Nagoya-jo.
Aparte del propio Castillo de Nagoya, otro edificio ha sido restaurado recientemente, el Palacio Hommaru. En sus orígenes fue construido como residencia principal para el daimyo (señor feudal) del clan Owari, un rama del poderoso clan Tokugawa. Y durante la pasada década se terminó la reconstrucción y se abrió al público. Por lo que la entrada nos permite no solo visitar el castillo de Nagoya, sino la propia antigua residencia feudal.



Cuando realizamos la visita al Castillo de Nagoya, justo habían comenzado los trabajos de renovación. Una actualización que lo tendrá en «quirófano» de 2019 a 2028. La intención es, usando materiales y técnicas tradicionales, que vuelva a lucir un aspecto más cercano al castillo original. Actualmente se pueden visitar algunas dependencias, pero, dependiendo de cómo avancen los trabajos, se podrá visitar de forma más o menos extensa. En nuestro caso no llegamos a subir porque parte de sus fachadas y dependencias ya estaban sustentadas por el andamiaje. Mientras que su exterior en su práctica totalidad aún lucía de forma brillante. Si estáis planteando una visita al castillo, aunque sea por ver el edificio por fuera y pasear por sus jardines, bajo nuestro punto de vista ya merece la pena. Pero si queréis entrar, lo mejor es informarse para saber cómo avanzan las obras.
Las torres de vigilancia y los jardines Ninomaru son suficiente reclamo como para disfrutar de la visita al Castillo de Nagoya. Una apuesta económica importante lo volverá a un aspecto mucho más original y pensamos que va a valer mucho más la pena. Aunque, indudablemente, mientras duren las obras, habrá que ser paciente. Pero esto es algo que en Japón es frecuente. Será raro que hagamos un viaje a Japón en el que alguno de sus castillos o monumentos no se encuentre en obras de mejora.
Una vez saciamos nuestra curiosidad recorriendo el Castillo de Nagoya, nos encaminamos hacia el centro de la ciudad. Descendimos junto al río Hori hasta llegar a la Calle Comercial Endoji. Se trata de una de las calles comerciales más antiguas y tradicionales de Nagoya en el distrito de Nishi. Endoji Shotengai lleva dando servicio a la ciudad más de 400 años. El hecho de contar con numerosos templos a su alrededor hizo que prosperase por la llegada de peregrinos y comerciantes. En la actualidad es la típica calle techada repleta de comercios y locales de restauración.
Cierto es que en los últimos años, debido a la creación de grandes centros comerciales, este tipo de calles han ido perdiendo cierta actividad. Eso no quita que se hayan intentado revitalizar y aún podemos encontrar interesantes tiendas para comprar kimonos, cerámicas, artesanías y productos alimenticios. Cuenta además con un aire retro con sabor añejo que personalmente nos encanta. Se nos había pasado un poco la hora de comer, por lo que cuando pasamos había poco ambiente. Pero eso no nos dificultó para encontrar un sitio donde saciar el hambre. Así que acabamos probando una de los platos típicos de Nagoya, las «miso katsu» (chuletas de cerdo empanadas con una salsa de miso).
La verdad que los precios para comer en Nagoya encontramos que eran un poco inferiores a Tokio, Osaka o Kioto. El hecho de ser una localidad japonesa menos turística le hace encontrar unos precios aún más competitivos. Adicionalmente, la atención fue magnífica y los productos, como suele ser la norma en Japón, de una calidad excelente. Con el estómago lleno continuamos nuestro paseo por Nagoya. Hasta el momento no tuvimos que tomar ni un solo medio de transporte. Es lo bueno de Nagoya, que con tiempo y ganas, se puede caminar por la mayoría de sus puntos de interés sin usar el transporte público. Aunque, si lo creéis necesario, tenéis metro, tren o autobuses por toda la ciudad y con paradas estratégicas disponibles.
Noritake Garden
Nuestra siguiente visita en Nagoya sería el Noritake Garden. Este jardín fue creado a comienzos del presente siglo en las inmediaciones de la antigua fábrica de cerámica de Noritake. En la actualidad unos bonitos almacenes en ladrillo visto ofrecen un recorrido de la historia y productos de la empresa japonesa con sede en Nagoya.
Por lo que si estamos interesados, podremos contemplar una buena colección de jarrones, jarras y platos de principios del siglo XX. También se muestran productos actuales. En muchas ocasiones también se realizan talleres de cerámica. Asímismo podemos tomar un té en su restaurantes o comprar cerámica local en las tiendas disponibles. En definitiva, Noritake Garden es un magnífico reflejo del pasado y presente industrial de la zona. El acceso a la exposición es de 500 yenes (centro de artesanía y museo). Tenéis información completa sobre exposiciones y eventos especiales en el siguiente enlace.

Como realizamos la visita en vísperas de Navidad, en el parque había un árbol de navidad e incluso estaba presente Papa Noel. Japón no es que se engalane con tanto entusiasmo como podemos ver en Europa cuando llega la Navidad. Eso no quita que en determinados parques y avenidas sí que vamos encontrando la clásica decoración navideña. Normalmente son iniciativas privadas las que más tiran la casa por la ventana en estas fechas. Pero bueno, como europeos la verdad que hace gracia encontrarse a todo un Papa Noel ahí plantado en un parque de Nagoya.
Estación de Nagoya (Meieki)
La gran metrópolis de Nagoya despliega todo su dinamismo y modernidad alrededor de la Estación Central de Nagoya. En Japón es bastante habitual que las estaciones de transporte principales cuenten con servicios de todo tipo. Pues en Nagoya el despliegue está a la altura del tamaño de ciudad en el que nos encontramos. Además nos topamos con numerosos rascacielos de lo más llamativos, tanto por su tamaño como por el diseño.
Entre los edificios más representativos de este área encontramos los siguientes:
- Torres JR Central
- Midland Square
- Nagoya Lucent Tower
- Mode Gakuen Spiral Towers
- KITTE Nagoya
- Dai Nagoya Building

Estos pináculos de decenas de plantas nos harán torcer el cuello en cuento nos encontremos en la intersección que confluye en la Taikō-dōri Plaza. Las torres gemelas JR Central Towers podéis dilucidar rápidamente que albergan la sede de JR Central (Central Japan Railway Company). En sus 245 metros de altura encontramos restaurantes, tiendas, oficinas y hasta el lujoso Nagoya Marriott Associa Hotel. Desde luego es un alojamiento en Nagoya que tiene una pintaza tremenda. Y suele rondar ligeramente los 200 euros la noche (año 2024). Con las vistas que tiene desde la habitación, si vais a Japón con un presupuesto relajado, sin duda puede ser un buen capricho. Además por ubicación es un acierto asegurado.
Si por el contrario vuestro presupuesto es más modesto, creo que la opción de visitar el Midland Square os gustará más. Este rascacielos de 247 metros de altura es el edificio más alto de Nagoya. Y lo más interesante, cuenta en su parte superior con el Sky Promenade, una plataforma de observación al aire libre que ofrece vistas panorámicas de Nagoya.
Visitar Sky Promenade en Nagoya:
- Precio de la entrada (2024): 1000 yenes para adultos y 300 yenes para niños pequeños.
- Horario: 11:00 de la mañana a 10:00 de la noche (admisión hasta las 9:30 pm).
- Reservar entrada en el siguiente enlace.
- Más información: Midland Square Sky Promenade.
No os puedo comparar con las vistas de la Torre de TV de Nagoya, pero las vistas desde esta zona rodeada de rascacielos son espectaculares. Y dentro de lo habitual, el precio por una vista panorámica tan amplia me parece correcto. Especialmente por la noche es más que recomendable la visita y no suele estar muy concurrido. Además de este mirador, el rascacielos tiene centros comerciales, cines y restaurantes. Y si ya directamente no queremos gastar en miradores, podremos aprovechar desde alguna de sus plantas más elevadas para contemplar Nagoya desde las alturas gracias a sus transparentes ventanales.


Otro de los hitos arquitectónicos de la zona es la Nagoya Lucent Tower. Son 180 metros de altura de diseño moderno y elegante. Aunque principalmente su uso está enfocado a las oficinas, también cuenta con tiendas y restaurantes en sus primeras plantas. Y llegamos al fina a la, para mi gusto, joya de la corona, la Mode Gakuen Spiral Towers. No es el rascacielos más alto de la zona, «solo» 170 metros de altura, pero su diseño es despampanante. La estructura retorcida en espiral deslumbra desde 2008, cuando fue inaugurado, para albergar las instituciones educativas como Mode Gakuen, moda, tecnología y negocios son algunas de las disciplinas que se imparten en este vanguardista edificio que simboliza el crecimiento y la evolución. Si os gusta la arquitectura, lo disfrutaréis mucho durante la visita a esta zona de la ciudad.
Por último, caben destacar el KITTE Nagoya y el Dai Nagoya Building. Otros dos edificios de oficinas, comercios y restaurantes que resaltan en Meieki. Y con eso nos habremos dado un buen paseo en las alturas de Nagoya. Casi sin darnos cuenta había caído la noche. Por lo que el cuerpo nos pedía ir pensando en la cena. Pero la noche en Nagoya tenía aún mucho que ofrecernos y por tanto nos fuimos hacia Princess Boulevard. Así se conoce coloquialmente a la avenida Hisaya-odori en Nagoya.



Esta calle que atraviesa el distrito de Sakae es una de las áreas comerciales y de entretenimiento más populares de la ciudad. Ya la habíamos recorrido en su parte norte por la mañana. Y mientras esa zona está repleta de zonas verdes, aquí el asfalto gana paso en favor de los coches y los restaurantes. Además en vísperas de navidad está decorada con muy buen gusto. Así que bajando, y bajando, disfrutando de las luces navideñas llegamos a nuestro verdadero objetivo, el principal templo budista de la ciudad.
Templo Osu Kannon
Este templo es posiblemente el más conocido de toda Nagoya. Se encuentra en el distrito de Osu, a apenas 15 minutos en transporte público de la Estación Central de Nagoya. Podemos bajarnos en la Estación Osu Kannon de la «Línea Tsurumai» de metro. Aunque nosotros llegamos sin mayores problemas andando. El Templo de Osu Kannon fue originalmente construido en 1333 en la actual prefectura de Gifu. Pero en 1612 fue trasladado a Nagoya para protegerlo de las inundaciones. Pero desgraciadamente sus infortunios no dejaron de suceder. Pues en la década de1820 sería pasto de las llamas. Y durante la Segunda Guerra Mundial también tuvo que lidiar con las explosiones y el fuego. Así, el templo que podemos visitar en la actualidad data de 1970. Afortunadamente la «Diosa de la Misericordia» consiguió escapar de todos estos incidentes y su talla, que se venera en el interior, sigue intacta. A la estatua de madera, tallada en el siglo VIII por el famoso monje Kōbō- Daishi, le acompaña una biblioteca construida bajo el edificio principal que contiene unas 15.000 obras de literatura clásica, tanto japonesas como chinas. Y entre todas ellas el primer libro sobre la mitología japonesa, conocido como «Kojiki».
Como curiosidad, se dice que la estatua de Kannon que alberga el templo es un buda oculto. Eso quiere decir que se mantiene oculto en su interior y no siendo visible normalmente excepto en ocasiones especiales. La linterna gigante de papel roja es otro punto de los más reconocibles del templo, junto con el campanario de madera que podemos encontrar en su plaza exterior.
Este templo también es conocido por un amplio mural que ocupa varias fachadas del barrio donde se enclava. Con un estilo influenciado por el arte urbano y pop japonés, con colores brillantes y un estilo contemporáneo. En diferentes representaciones podemos encontrar figuras de la cultura pop japonesa, personajes icónicos y elementos tradicionales como flores de cerezo, dragones o representaciones de la diosa Kannon. Los demonios que protegen el tiempo son uno de los espacios más fotografiados de la zona próximos a la puerta de entrada del Distrito Comercial de Osu. Como curiosidad, los días 18 y 28 de cada mes se celebra el conocido como Mercado de Pulgas de Osu Kannon, uno de los más importantes de la región.



Pero durante todo el año, la calle comercial de Osu es un reclamo magnífico para los que busquen sacar a pasear la tarjeta. Esta «shotengai» peatonal y repleta de locales es uno de los centros comerciales más importantes de Nagoya. Con una oferta que abarca desde boutiques de moda y tiendas de ropa de segunda mano, hasta tiendas de electrónica, videojuegos y artículos de anime y manga. Este tipo de calles comerciales en Japón son muy típicas y en invierno se agradece ponerse a resguardo en alguna de ellas cuando cae la noche y las temperaturas comienzan a bajar.



Al encontrarnos en las vísperas de navidad, todo estaba adornado con recursos navideños de lo más variopintos. Incluso el célebre «Maneki-neko» tenía el gorrito de Papá Noel. Aunque si vamos buscando comprar productos de tecnología retro, y souvenirs relacionados con el mundo de los videojuegos, el manga y el anime, vuestra zona por excelencia en Nagoya será Akamon St.
Akamon St. paraíso retro en Nagoya
Seguramente una de las «excusas» que muchos viajeros tienen para visitar Japón sea los videojuegos, y toda la cultura retro y manga que los rodea. Es indudable que ante una primera visita a Japón, hay un barrio en Tokio que se lleva todos los focos, Akihabara. Pero al final la fama y tratarse de una ciudad tan turística influye en los precios. Es evidente que el «barrio de la electrónica» es un fantástico sitio donde buscar productos retro o ligados con la cultura interactiva en Japón. Pero si vamos buscando buenos precios, Japón ofrece otros rincones en los que quizás encontremos productos a mejor precio que en los sitios más conocidos. Durante este viaje os enseñaremos propuestas como los grandes Mandai Shoten en Saitama y Nakano Broadway ambos a las afueras de Tokio. Pero, estando en Nagoya, os tengo que recomendar Akamon Street.
Hay una tienda franquiciada en Japón archiconocida por los fanáticos de los videojuegos, esta no es otra que Super Potato. Su fachada y su logo está en la retina de todo aquel que ha soñado alguna vez con ir a Japón en busca de videojuegos. Entre todas ellas es indudable que la Super Potato Akihabara Branch es por encima de todas la más conocida. Pero ya en la propia Tokio existen otras tiendas Super Potato además de la que se encuentra en Akihabara. A ellas hay que sumarle las varias sedes que encontramos en ciudades como Osaka y Nagoya. Y efectivamente, en Akamon Street encontramos la Super Potato – Nagoya Store. En tamaño es quizás más pequeña que las que podemos encontrar en Tokio u Osaka, pero en material le anda a la zaga. Además al estar en una ciudad menos turísticas, el ambiente es mucho más relajado y posiblemente seáis los únicos no japoneses que merodeen la tienda durante vuestra visita. Es una tienda cara, indudablemente la fama les ha permitido contar con unos precios superiores a la media. Pero a su vez será más facil encontrar chollos frente a lo que se ve en Tokio. Y el material está en un estado impecable.
Por su parte, si vamos buscando figuras de acción, coleccionables y productos de anime y el manga, tenéis una cita con «Jungle». Esta cadena especializada en Japón también tiene sede en otras ciudades del país, pero la tienda de dos plantas en Nagoya sobresale del resto. Y tratándose de una tienda tan céntrica, tiene unos precios de lo más competitivos. Y hablando de cadenas especializadas, no podía faltar una sede de Mandarake. Una visita obligada para cualquier aficionado a la cultura otaku. Esta cadena de tiendas especializadas en una amplia gama de productos que incluyen mangas, figuras de acción, juguetes vintage, videojuegos, cartas coleccionables y mucho más. Se cuentan por una docena las tiendas que podemos encontrar en Japón y la filial en Nagoya es también una pasada. Buena cantidad de material, precios inferiores a lo que podemos encontrar en Tokio y Osaka, además de tener un ambiente mucho más relajado.
Otras tiendas que no debemos dejar pasar la oportunidad son: Meikoya, Gee Store Nagoya, Studio Speak Akamon Gachamon o Takaraya Furniture entre otras. Estad vivos a la hora de callejear por la zona, porque muchas tiendas no están en la propia calle principal, sino en las bocacalles que van a parar a ella. Muchas incluso son tan locales, que tienen los típicos nombres japoneses ininteligibles si no tenemos unos mínimos conocimientos del idioma. Pero eso no debe ser barrera para que nos animemos a entrar. En todas las tiendas que entramos fueron muy amables con nosotros y pusieron voluntad para entender las preguntas o dudas que teníamos.
Al final Akamon Street es como tener un pedazo de Akihabara de Tokio o el Den Den Town de Osaka a menor escala. Pero son más de una decena de tiendas las que podemos encontrar en apenas 200 a 300 metros de longitud. Básicamente entraremos de una a otra sin parar casi sorprendidos de los productos que podemos encontrar. Además de tiendas, también podemos tomar algo en las cafeterías, puestos callejeros o los restaurantes tradicionales que sirven platos como ramen, sushi y takoyaki.



La verdad, sin tener que hacer grandes desplazamientos, Akamon Street es un magnífico lugar para comprar retro en Japón. Nagoya cuenta con este pedacito de «centro comercial del videojuego y del mundo friki japonés» en pleno corazón de la ciudad. Evidentemente si estáis al tanto del incremento de los precios de estos productos en Japón, comprobaréis que, según pasan los años, todo se vuelve más caro. Por lo que al final será una aventura de lo más apetecible visitar estas tiendas para encontrar la ganga o el juego o producto de colección que nos falte. También os animo a que echéis un vistazo a las cadenas BookOff y HardOff en Nagoya. Quizás sus sedes más interesantes no estén tan céntricas, pero visitamos algunas como la que se encuentra en «BOOKOFF PLUS Atsuta Kokudo 1gou Store» camino al Puerto de Nagoya. Y también encontramos algunas gangas. Como decía al inicio, se nota que Nagoya no es aún una región tan explorada por los fanáticos de los videojuegos, el anime y el manga. Pero con la apertura del Parque Ghibli… tiempo al tiempo 😀
Con nuestras ansias consumistas más que saciadas, nos fuimos camino del complejo de entretenimiento conocido como Sunshine Sakae. Ubicado en el barrio próximo a nuestro hotel y conocido por la noria anexa a su fachada principal. Este centro comercial está repleto de tiendas, restaurantes y todo tipo de servicios. Aunque no llegamos a subirnos, la rueda de observación tiene una altura de aproximadamente 100 metros y gira frente a otro de los franquiciados más conocidos de Japón, Don Quijote Sakae Honten. Así que ya con noche cerrada, acabamos cenando en una pizzería próxima a la noria con buenas críticas llamada Dookie’s Pizza. Calidad precio estuvo genial y salimos satisfechos con la elección. Llevábamos un día de lo más intenso y apetecía algo cómodo, rápido y familiar.
Nuestro hotel se encontraba a apenas 10 minutos andando de este centro comercial, por lo que fue comer y probar al fin las camas de nuestro alojamiento en Nagoya. En resumen, este primer día nos sirvió para conocer una ciudad japonesa que normalmente se solía quedar fuera de los tours, y que a nuestro juicio vale mucho la pena. Nagoya es cómoda, en precios muy por debajo de las grandes capitales niponas y con una oferta bastante interesante como para dedicarle al menos dos días de visita. Nosotros así lo hicimos e incluso nos quedaron cosas pendientes por ver. A la mañana siguiente continuaríamos la visita, esta vez descendiendo hacia el sur de la ciudad para llegar al Puerto de Nagoya. Pero eso será tema para una próxima entrada.
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