Crónica Viaje Budapest Fin de año 2016

Una ruta por el Danubio es uno de esos viajes románticos que aparecen en todas las guías. El río más largo de la Unión Europea, y el segundo del continente europeo, deja a su paso innumerables ciudades y parajes de ensueño. Son varias las capitales europeas que baña a su paso por Centroeuropa y muchas de ellas son totalmente imprescindibles para todo viajero que se precie, lugares con mucha historia y con innumerables monumentos que merecen la pena conocer. Es por ello que un año más tuvimos la ocasión de cambiar de año fuera de casa, y en esta ocasión el viaje de fin de año nos llevó a Budapest en 2016. No nos importaba pasar frío, pero sí queríamos conocer un nuevo país, una nueva capital y especialmente buscar un destino que luciera de maravilla en navidad ¿Lo conseguiríamos? Pues a lo largo de las entradas que complementarán esta crónica principal lo iréis descubriendo con detalle. Aunque como tampoco os quiero dejar con la intriga, ya os adelanto que Budapest es un destino sobresaliente en navidad.

Vuelo a Budapest

Las escapadas cortas a destinos europeos nos gusta que sean cómodas. Es por ello que para nosotros es prácticamente indispensable (salvo que el precio lo justifique) que contemos con un vuelo directo desde casa. Afortunadamente el aeropuerto de Málaga no deja de crecer en pasajeros y rutas disponibles, por lo que cada vez la oferta es mayor y más económica. Hay que tener en cuenta que normalmente en el puente de principios de diciembre suelen verse chollos mucho más importantes. Una vez nos aproximamos a Navidad o a Fin de Año se encarecen. Finalmente, tras mucho comparar, optamos por volar con Ryanair del 30 de diciembre al 4 de enero por 313,41 euros para dos pasajeros. El vuelo nos permitiría llegar para cenar a Budapest y el último día tendríamos toda la mañana completa antes de volver. Lo que se traduciría en 5 días para visitar Budapest y sus alrededores.

Como no pensábamos facturar, el equipaje en cabina permitido que por pasajero puede subir a bordo es una maleta de mano cuyo peso no sobrepase los 10 kg, con unas dimensiones máximas de 55 cm x 40 cm x 20 cm, y 1 bolsa pequeña no mayor de 35 x 20 x 20 cm. Esto es algo que con el paso de los años Ryanair ha ido flexibilizando. La inclusión de la bolsa pequeña es una desahogo importante y la gente poco a poco se va adaptando a los estándares que la aerolínea permite, aunque siempre hay alguno que se pasa un poquito, aunque parece que hacen más la vista gorda que en años pasados que estaban muy atentos para cazar a incautos porteadores con demasiado volumen de equipaje.

El gran pero que se han introducido a finales de 2016 son los nuevos plazos para hacer check in online y la reserva de asientos gratuita en Ryanair. Desde el 1 de noviembre quien no pague para reservar asiento, lo tendrá que hacer a partir de los 4 días anteriores a la salida del vuelo y no antes. Eso además afecta al vuelo de vuelta. Por lo que si nuestro vuelo sale más de 4 días después de la ida, nos tocará hacerlo en destino. Así que en este momento las 3 opciones posibles son pagar por reservar asiento (desde 6 euros por asiento), buscar una impresora e imprimirlos en destino, o por el contrario descargar la tarjeta de embarque en nuestro terminal móvil y usar la aplicación de que dispone Ryanair. En nuestro caso aprovechamos la impresora de que disponía el hotel y cuyo uso era gratuito para los clientes del alojamiento. La verdad que es una medida un tanto restrictiva. Pero al menos evitamos hacer colas en el mostrador como pasa en otras compañías para sacar los billetes, incluso si no facturamos. Aunque otras compañías tienen la ventaja de poder sacarlas en las máquinas en el propio aeropuerto, como nos pasó el año pasado en Copenhague con Norwegian.

Dormir en Budapest

Encontrar un buen alojamiento en Budapest es relativamente sencillo. Los precios se han encarecido con los años, pero a nivel medio están por debajo de otras grandes capitales europeas como puedan ser París o Roma. Ya que la ciudad está dividida por el Danubio en Buda en el margen izquierdo y Pest en el derecho, mi recomendación es alojarse en la zona de Pest. La oferta es amplia y creo que es una parte de la ciudad mucho más cómoda para luego moverse y recocer la ciudad al completo.  La almendra que recomiendo para alojarse se encuentra entre las estaciones de Nyugati, Budapest-Keleti y Kálvin tér. Entre estos puntos de referencia hay una oferta cultural, gastronómica y confluencia de transportes estupenda para poner un pie en la ciudad y patearla desde el primer minuto. Además que cuentan con fabulosas conexiones para llegar desde el propio aeropuerto de Budapest-Ferenc Liszt. El precio medio en navidad oscila aproximadamente los 50 euros la noche en habitación doble con baño privado. Aunque podemos encontrar precios sensiblemente más bajos en hostels o habitaciones compartidas.

Ibis Styles Budapest Center

Creo que ha sido de los destinos en que menos tiempo he destinado a encontrar el alojamiento adecuado. Una rápida consulta y descubrir el Ibis Styles Budapest Center fueron suficientes. Una cadena que conocemos y que cuenta con unos estándares de calidad notables, un precio que se ajustaba a nuestro presupuesto y una temática centrada en los videojuegos me enamoraron desde el primer momento. El precio por las 5 noches fue de 377,89 euros sin contar el 4% del impuesto municipal. Un precio que ascendía un tanto de los 60 euros por noche que solemos buscar en las reservas, pero que se compensaba con el desayuno incluido y ese ambiente tan original. A apenas 5 minutos de la estación de tren Budapest-Keleti, y con la parada de metro Blaha Lujza tér prácticamente en la puerta del mismo, la comunicación era sobresaliente. Un tres estrellas que nos encantó con cada uno de sus detalles y la atención de su personal, y que os desgranaremos con mayor profundidad en la próxima entrada exclusiva.

Transporte y planificación viaje a Budapest

Viajar a Budapest es bastante cómodo, aunque con matices. La zona de Buda es montañosa y por tanto si queremos recorrerla a pie, pondrá a prueba nuestra forma física, aunque sin ser algo extremo. Por el contrario Pest es un área llana y con grandes avenidas muy fáciles para recorrer y orientarse.  La noticia positiva es que el transporte es muy variado y nos podremos mover de un punto a otro usando cualquiera de ellos.

En primer lugar, para llegar desde el aeropuerto de Budapest-Ferenc Liszt a la ciudad, la opción más económica es el autobús 200E. Este autobús de color azul nos llevará hasta la primera parada de la línea 3 (azul) del metro de Budapest. El primer trayecto en autobús cuesta 350 florines y nos acercará hasta el metro. A partir de aquí todo depende de donde esté localizado nuestro hotel (cada billete sencillo 350 HUF). Mientras que en taxi el precio oscila entre los 3.800 a los 6.500 florines dependiendo de la zona a la que os dirijáis. Estas son las 2 opciones más cómodas disponibles llegando a la Terminal 2. Aunque existen otras opciones como los servicios de minibús o los servicios de transfer. Personalmente aunque toque hacer transbordo, la combinación de autobús 200E y metro es cómodas y no tienen mayor pérdida. Igualmente en una próxima entrada analizaremos el aeropuerto de Budapest con mayor detalle.

Entrando en materia general sobre los precios del transporte en Budapest, hay que reconocer que es caro. Comparado con otros servicios o productos del país, que el billete sencillo cueste 350 florines húngaros se nos antoja un tanto elevado. Aunque se compensa con una red de transporte público eficiente compuesta por metro, autobuses, trolebuses, tranvías o el tren de cercanías HEV. El billete sencillo es válido para cualquiera de estos transportes siempre que no salgamos del área metropolitana de Budapest. Cuyos márgenes se podrían tomar con las últimas paradas del metro de Budapest. Las máquinas para sacar los billetes aceptan tanto monedas, como tarjeta y cuentan con un gran número de idiomas, entre ellos el español.

  • El metro en Budapest: cuenta tan solo con cuatro líneas, confluyendo 3 de ellas en la estación de Deák Ferenc tér. No encontraremos tornos y el billete tiene que ser validado en unas máquinas naranjas que encontramos antes de las escaleras mecánicas, normalmente o junto a la vía en estaciones más pequeñas. El billete no es válido para cambiar de línea de metro. Por lo que si queremos cambiar de la línea amarilla (la más turística) a la roja, tendremos que usar otro billete. Mucho ojo pues al no haber tornos los revisores están muy al tanto especialmente en Deák Ferenc tér donde nos tocará hacer transbordos frecuentemente para ir de una a otra línea. El metro opera de 4 y media de la mañana a 11 de la noche. La frecuencia de paso es de 2 a 15 minutos de espera. En nuestra visita nos quedamos sorprendidos porque nunca esperamos más de 3 minutos en el andén.
  • El tranvía de Budapest cuenta con más de 40 líneas y, al moverse por el centro histórico de la ciudad, sus viajes son muy entretenidos, especialmente las líneas 19 y 41V que recorre la orilla contraria al Parlamento de Budapest. Un punto interesante de tomarlo es desde Batthyány tér donde se encuentra la Iglesia de Santa Ana hasta el Balneario Gellert. Sin lugar a dudas disfrutaremos de un viaje de lo más pintoresco con vistas al Danubio y en un medio de transporte con tanta solera.
  • A esta oferta hay que sumarles los autobuses con más de 200 líneas y que operan de 4:30 a 11 de la noche, más las líneas nocturnas que cuben la ciudad de 11 de la noche a 5 de la mañana. Así como los trolebuses que poco a poco se han ido sustituyendo por los modernos tranvías, pero que aún cubren ciertas líneas especialmente junto al Mercado Central de Budapest. No hay que olvidarse de los trenes de cercanías HEV que usaremos principalmente para realizar escapadas por el país. Una red de trenes bastante completa y que une la capital húngara con los principales destinos turísticos del país.

Tras mi visita a Budapest creo que las opciones más recomendables y rápidas para moverse son el metro y el tranvía. Aunque si vamos a realizar varios viajes, lo más recomendable es no comprar billetes sueltos y hacerse con un bono.  Por 3.000 florines tendremos 10 billetes sencillos. Mientras que si necesitamos hacer únicamente 1 transbordo. Que como ejemplo puede ser cambiar de una línea a otra, hay billetes con transbordo por 530 florines. Por último existen abonos de 1 a 7 días que oscilan desde los 1.650 florines a los 4.950 florines por los 7 días. A esta oferta de abonos hay que sumarle la Budapest Card.

¿Merece la pena la Budapest Card?

En nuestros viajes normalmente siempre echamos un vistazo a la oferta de abonos disponibles. Somos gente que nos gusta andar, pero también aprovechar nuestro tiempo y al final usar el transporte público se hace esencial en la mayoría de viajes. En la capital húngara, además de los bonos exclusivos de transporte, encontramos la Budapest Card. En nuestro caso por cortesía de la Oficina de Turismo de Hungría disfrutamos de su uso durante 72 horas. Esta tarjeta ofrece al viajero transporte público gratuito e ilimitado en Budapest durante los días de uso, así como entradas gratuitas y descuentos en múltiples atracciones. Es una tarjeta que funciona por horas, existiendo la opción de 24 horas, 48 horas y 72 horas. Una vez la obtenemos, solo tenemos que rellenarla con nuestro nombre y la fecha y hora de nuestro primer uso. A partir de ahí comenzaran a correr las horas. Esta tarjeta la tendremos que mostrar cada vez que nos lo soliciten los revisores o normalmente al pasar por las máquinas de validar los billetes sencillos, que en nuestro caso con esta tarjeta no tendremos que usar.

Budapest Card – Bono Turistico

Teniendo en cuenta que en Budapest el transporte lo usaremos intensivamente y cuenta con el acceso gratuito a los Museos de Historia de Budapest, Galeria Nacional de Hungría entre otros museos, e incluso un acceso gratuito al Balneario Lukács, creo que es una tarjeta de lo más recomendable y nos ahorrará tiempo y quebraderos de cabeza con los billetes sencillos o los bonos. Los precios en euros oscilan entre los 17 euros por 24 horas, 27 euros por 48 horas y 33 euros por 72 horas.  Hay que tener en cuenta que un bono de 3 días solo transporte serían al cambio unos 13,50 euros y aquí no incluiría el acceso a ningún monumento. Por lo que si estamos interesados en visitar algunos de los museos que dan acceso gratuito, más el transporte, sin duda la Budapest Card merece la pena. Es posible adquirirla a través de Budapest – Webshop o en las oficinas de turismo de la propia ciudad (incluido en el aeropuerto).

Llevamos hablando un rato de dinero y evidentemente hay que hacer una mención especial a la moneda de Hungría, los florines húngaros.

Hungría desde hace ya demasiado tiempo se ha quedado con la sombra del euro como un auténtico espejismo. Se rumoreaba que a corto o medio plazo entraría a formar parte de la moneda común de gran parte de los estados miembros de la UE, pero nada hace indicar que lo haga en los próximos años. Aunque curiosamente en Budapest gran parte de los establecimientos aceptan euros como moneda de pago, aunque el cambio será en florines y además la conversión será entre un 5% a 15% del valor de cambio real, por lo que no es muy recomendable, salvo necesidad, pagar en euros.

El cambio normal de 1 euro (año 2016) oscila en torno a 310 a 315 florines húngaros (Florint).

Lo más recomendable es considerar las comisiones de nuestra tarjeta de débito/crédito y pagar las cosas de mayor valor con ellas. Por otra parte si vamos a cambiar, el aeropuerto ofrece un cambio bastante malo y a la ciudad podemos llegar sin necesitar florines, por lo que ya una vez en el centro podemos ir comprobando los diferentes cambios que ofrecen,  Normalmente la tasa de cambio será alrededor de 290 y 300, aunque las hay mucho peores, por lo que conviene estar con ojo. Es un país donde el dinero de plástico es aceptado con facilidad, aunque no en todos sitios disponen de datafonos para cobrarnos. En muchos puestos callejeros, restaurantes pequeños o en el tren si compramos el billete al revisor, no suelen tener y tampoco aceptan euros. Por tanto es recomendable siempre llevar algo de efectivo en florines húngaros y no tirar solo de tarjeta. Sin lugar a dudas las mejores tasas de cambio se encuentran en el centro de la ciudad donde más oferta encontramos de estos locales.

Una vez hemos llegado a la capital húngara, sabemos que medios de transporte podemos usar y tenemos controlado el dinero y su valor en nuestra moneda, toca comenzar a planificar nuestra visita a Budapest. En este viaje hemos usado principalmente la guía que nos incluía la Budapest Card para situar los puntos de interés a visitar, así como la web oficial de Turismo de Hungría. Una página bien estructurada y en castellano con toda la oferta disponible y que además desarrolla tanto la capital como sus alrededores. En ella encontramos asimismo los enlaces a las webs oficial de cada uno de los monumentos, museos o puntos a visitar, estando normalmente en inglés para su consulta y en algunas ocasiones con pequeños extractos en castellano. Lo principal a la hora de organizar la visita a Budapest es dividir la zona de Buda en el castillo de Buda por un lado y la Ciudadela por otro. Mientras que Pest se podría dividir en la Plaza de los Héroes, Parlamento de Budapest y Sinagoga de Budapest. Creo que a través de esos 5 puntos estratégicos de la ciudad se tendría que desarrollar nuestro día a día en la ciudad añadiendo puntos clave a su alrededor. Y a partir de ahí, si disponemos de más de 3 días, añadir visitas cercanas que complementarán nuestro viaje. En esta ocasión hemos usado los mapas de Google Maps sin conexión para movernos por el país, funcionan perfectamente.

Como últimos apuntes a tener en cuenta antes de viajar a Budapest os dejo estos consejos:

  • La documentación necesaria para entrar en Hungría no es demasiado exigente. Para ciudadanos españoles no es necesario visado, ni pasaporte. Simplemente con el DNI podremos acceder al país. También cuentan con esta ventaja los países de la Unión Europea, del Espacio Económico Europeo y los países del EEE. Y un gran número de países pueden realizar estancias sin visado inferiores a 90 días especialmente provenientes de América. Para cualquier duda lo mejor es preguntar a la embajada húngara: Servicio Consular Húngaro.
  • El idioma oficial de Hungría es el húngaro. Tengo que reconocer que siempre intento aprender en cada uno de mis viajes una serie de palabras de cortesía para usar durante mi estancia. Pero la complejidad del mismo es bastante alta y ha sido algo realmente complicado. Por lo que para entenderos con casi todo el mundo, lo mejor es usar el inglés. En la mayoría de sitios turísticos os entenderán, pero en estaciones de tren y revisores no tanto, por lo que tocará tirar de gestos para entenderse. De hecho no será raro que usen la calculadora en algunos locales para que entendáis los precios.
  • La electricidad en Hungría funciona al estilo español. Los enchufes son de tipo europeo estándar, con dos patillas redondas y 220V.
  • La información de puntos turísticos está bien señalizada. Incluso los baños forman parte de la cartelería, aunque normalmente habrá que abonar unas monedas para usarlos.
  • Las propinas son normales en Hungría, aunque en muchos restaurantes vienen fijadas en la cuenta. Como regla general no se dejan en la mesa, sino que se dan directamente al camarero o persona que nos haya atendido. La norma no escrita suele fijarlas en el 10% del total.
  • En temas de salud los extranjeros tienen derecho a servicios de ambulancia y primeros auxilios solo en caso de accidente y atención médica inmediata. Los tratamientos en una clínica pública no son caros, pero una consulta a un doctor suele rondar los 6000 HUF. Como siempre es recomendable llevar la Tarjeta Sanitaria Europea o en su defecto un seguro privado para evitar sustos.
  • La ciudad de Budapest es bastante segura. En determinadas estaciones se puede ver bastante mendicidad, pero no suelen ser gente violeta y no dan sensación de inseguridad por ello. Algunos teléfonos de interés son el 107 de la Policía, el 105 para los bomberos y el 112 de Urgencias donde nos atenderán en inglés.
  • El clima en Budapest se mueve por extremos. Los inviernos suelen ser muy fríos, con temperaturas por debajo de los 0º y las precipitaciones son elevadas en esta época. Mientras que en el verano suele hacer bastante calor con máximas de más de 30º. La recomendación suele ser visitarla en primavera y otoño con temperaturas que rondan los 15º y menores precipitaciones. Aunque en navidad es posiblemente una de las ciudades más bellas de Europa, así que será cuestión de poner en la balanza nuestras preferencias.
  • El uso de internet es bastante común en hoteles y restaurantes. En los puntos turísticos no es tan generalizado, pero hay determinadas plazas o en lugares como la Sinagoga de Budapest que en su museo cuentan con acceso gratuito. Normalmente están indicados en la puerta si disponen de acceso a internet libre.
  • En cuanto a los días festivos, el 1 de enero, el 15 de marzo (Fiesta Nacional), así como el 1 de mayo, 20 de agosto, 23 de octubre, 1 de noviembre y 25 de diciembre son los más significativos. Normalmente los lunes cierran la mayoría de museos. Hay que tener en cuenta los horarios y aperturas durante navidad son diferentes, por lo que es conveniente comprobar en sus respectivas webs las excepciones que se puedan dar en estas fechas.

Y con estas indicaciones damos por cerrada la Crónica principal del Viaje a Budapest de Fin de Año. En los próximos días iremos añadiendo a esta entrada algunos capítulos exclusivos referentes al alojamiento que elegimos, el transporte y los diarios del día a día de nuestra visita. Además remataremos con el habitual balance de gastos y un video resumen de la experiencia.

Entrada Aeropuerto de Budapest: Aeropuerto de Budapest-Ferenc Liszt

Reseña alojamiento: Reseña Ibis Styles Budapest Center

Gastroviajes: Szimpla Kert Bar Ruina de Budapest

Diario Viaje Budapest fin de año 2016 

Diario de Viaje

Capítulo final 1: Conclusiones viaje Budapest

Capítulo final 2: Balance económico viaje Budapest

José Carlos DS

José Carlos DS: Economista y blogger de viajes en La Próxima Parada. Ratón de ciudad, pero que le gusta la naturaleza por igual. Sus otras pasiones son el cine, los deportes y los videojuegos.

Sígueme en Twitter: @josecarlosds o dale a me gusta en nuestra fanpage de Facebook para estar informado: La Próxima Parada.

6 comentarios

  • responder Carmen ,

    Yo puedo adelantar que es una ciudad muy cómoda de visitar y que las luces navideñas, y toda la decoración en general, me parecieron muy cuidadas. Volvería a repetir sin duda.

    • José Carlos DS ,

      Es evidente que su ambiente navideño nos ha enamorado. Y pronto lo iremos mostrando en próximas entradas 😀

    • responder Mari Carmen ,

      Nosotros estuvimos también en ese hotel alojados, pero lo han renovado porque cuando fuimos en 2013, las habitaciones no eran tan chulas, aunque estaba también muy bien!

      • José Carlos DS ,

        ¡Qué casualidad! Pues en mi caso fue verlo y no pensarlo 2 veces, de cabeza que nos fuimos a reservarlo 😀

      • responder Antonio ,

        Me alegro de que disfrutarais 🙂

        Espero con impaciencia el diario, ya que en la única ocasión que tuve de ir solo fue un par de días y me supo a poco.

        • José Carlos DS ,

          ¡Muchas gracias Antonio!

          Budapest tiene tanto que ver, que incluso nosotros nos hemos vuelto con ganas de más. Pero bueno, como primera toma de contacto hemos quedado muy contentos 😀

        Dejar un comentario

        Uso de cookies

        Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

        ACEPTAR
        Aviso de cookies