El pasado domingo 25 de Abril, nos pusimos un fin de semana más en marcha, tocaba un nuevo día de senderismo y esta vez el destino prometía mucho, la cita con la naturaleza en esta ocasión nos llevaría al Torcal de Antequera. Esta vez fuimos 4 los aventureros, mi novia y 2 amigos más, fueron mis acompañantes ese día.
Para llegar en esta ocasión al destino, tendríamos que recorrer la N-340 hasta Málaga y desde allí subir hacia el norte por la A-45.
Una vez nos incorporamos a la A-45, nos encontramos a la altura de Casabermeja con el típico toro de Osborne, que tantas veces habremos visto por las carreteras españolas y que es imagen representativa de nuestro país, desgraciadamente cada vez se conservan menos.
Unas 2 horas después de salir de Estepona, llegamos a Antequera por fin, el día era excelente, hacía calor, pero sin llegar a ser sofocante y de vez en cuando soplaba una leve brisa.
Aprovechando nuestra visita al Torcal, decidimos hacer una visita a los famosos dolmenes de Antequera.
Y tampoco dejamos pasar la oportunidad de ver un poco del pueblo y visitar su Alcazaba.
Su centro histórico, con restos tanto musulmanes como romanos, lleno de monumentos e iglesias nos gustó muchísimo.
Real colegiata de San Sebastián.
En esta ocasión, no voy a entrar en detalles sobre nuestra visita a la ciudad, ya que eso me lo reservo para una jugosa serie de reportajes que realizaré durante el verano, en los que incluiré un reportaje ampliado de este lugar, así que os tendréis que conformar con estas breves pinceladas.
Por lo que una vez realizada la visita al casco urbano, comimos algo y nos fuimos camino del Torcal, que es realmente el punto interesante a comentar en esta entrada.
Emprendimos nuestra marcha por la carretera comarcal 331 , cuando recorridos unos 7 kilómetros nos encontramos con el nacimiento del río “La Villa”,
Este es un lugar importante porque en él brota de forma natural el agua que abastece a Antequera. Pudimos comprobar que se usa como zona recreativa, había mucha gente comiendo y también existe un camping.
Nos volvimos a montar en el coche y después de unos cuantos kilómetros y de sortear unas cuantas curvas, llegamos al fin al primer parking donde se puede aparcar en el Torcal.
Nos colgamos las mochilas a la espalda y nos pusimos a recorrer la ruta, que sería en este caso la siguiente:
Era una ruta bastante cómoda, aunque quizás la primera parte con una gran pendiente es la más exigente, aparte en ese momento del día apretaba bastante el sol.
Eran poco menos de 4 kilómetros hasta el Centro de visitantes del paraje natural.
Si el primer parking está completo, podemos salir por la izquierda y llegar a uno que hay un poco más arriba, aunque nosotros decidimos hacer la subida de 3,7 kilómetros andando, es posible subir hasta arriba en coche o usando autobuses del parque.
En este panel informativo, se puede ver algunos datos del perfil montañoso de la zona.
Como se puede ver la senda que nos llevaba hasta el Torcal era bastante empinada.
En este punto y a poco menos de 1 km para llegar al centro de visitantes, se nos ofrece la posibilidad de visitar el famoso monumento llamado “El Tornillo”, pero preferimos dejarlo para la vuelta.
Ya por esta zona el terreno es algo más llano, algo que agradecieron nuestros gemelos y se comienza a divisar la zona más representativa del Torcal.
Al fin llegamos al centro de visitantes, donde como ya he dicho antes, se puede subir en coche sin problemas y hay bastante zona de aparcamiento y accesos para minusválidos.
Dentro del centro de visitantes podemos encontrar información del origen de este peculiar paraje, en el que descubrimos que se remontan al período Jurásico, más concretamente a la Era Secundaria, es decir, hace unos 160 millones de años. También podemos manejar una cámara y divisar distintas partes del parque, incluso haciendo zoom en ciertas zonas.
Nos acercamos a uno de los miradores cercanos y de vuelta ya nos fuimos al inicio de una de las 2 rutas de senderismo que se pueden realizar desde allí.
En este caso optamos por realizar la ruta verde, ya que con todo lo que habíamos andado durante la mañana y siendo ya tarde, era la que mejor se adecuaba al tiempo que teníamos, la amarilla algo más larga la dejaremos para otra ocasión.
Como bien reflejan las imágenes es un lugar muy concurrido, no hay más que ver la gran cantidad de gente que hay caminando entre las piedras.
Son impresionantes las formaciones que se han ido realizando con el tiempo, todas ellas tuvieron su origen en el fondo marino durante el periodo Jurásico.
En mi afán por divisar los lugares siempre desde puntos lo más altos posibles, me lleva en esta ocasión a montarme en ese sitio.
Los sedimentos acumulados en el fondo del mar se agregaban mediante la acción cementadora de las sales y precipitados de la disolución marina. Empujados por las fuerzas horizontalidad a pesar de haber ascendido más de 1.000 metros sobre el nivel de superficie de las aguas. Más tarde, una serie de fracturas generaron grietas (diaclasas) y sistemas de fallas que se entrecortan en ángulo recto (orientación NW-SE y NE-SW); la erosión y hundimiento de dichas grietas ha producido lo que llamamos hoy día callejones o “corredores”. A partir de este momento el conjunto queda sometido a un proceso de erosión característico, el modelado cárstico.
En esta ocasión por mucho que cavilé, no pude salirme con la mía de escalar por la zona, esta vez mi cordura se mantuvo intacta y no intenté ninguna locura
El día como ya he comentado acompañaba y gracias a ello se pueden sacar unas fotos tan espectaculares como esta última.
La ruta verde se terminó, en poco menos de 1 hora habíamos hecho el sendero, realmente es una zona muy accesible, se puede caminar cómodamente, siempre que se lleve un calzado deportivo, por lo que es recomendable tanto para gente experimentada en el senderismo, como para cualquier persona que quiera pasar un día agradable en esta zona tan impactante visualmente.
Antes de descender de nuevo y terminar la ruta, nos tomamos un pequeño descanso para comer y beber algo, había que reponerse.
Desde allí nos fuimos para ver el famoso monumento del “Tornillo”, donde justo antes de llegar nos explican en un panel como se originó esa zona:
Si no fuera por mi camiseta naranja apenas se nos distinguiría xD
El sol comienza a caer, ya casi hemos terminado la ruta, pero lo que antes fue una fatigosa cuesta, ahora se convierte en un placentero camino cuesta abajo, en el que los pies casi no tienen que poner esfuerzo para descender.
Casi abajo nos encontramos con un rebajo de ovejas, en un terreno tan natural no es de extrañar.
Y al fin terminó nuestro día por El Torcal, ya únicamente nos quedaba volver por el camino de vuelta y disfrutar de los recuerdos gráficos que nos llevábamos de allí, sin duda una de las rutas más especiales que hemos realizados y que con la ruta amarilla que dejamos sin hacer, seguro que no tardaremos en repetir, espero que os haya gustado y como ya he dicho, recomiendo visitar a cualquiera que tenga la oportunidad de moverse por esa zona.



















































































